Consejos ambientales, mes a mes

LAS NUBES

06. Clasificación de las nubes I

Para analizar, estudiar y comparar nubes es preciso realizar una clasificación de los tipos que  se dan en la naturaleza. Esta tarea no es tan evidente como parece. No fue  hasta principios del siglo XIX cuando se dispuso de una clasificación  ampliamente aceptada por todo el mundo científico, que es la que empleamos en  esta unidad y se detalla en el apartado siguiente. Antes vamos a revisar  brevemente las clasificaciones nubosas más comunes, muy conceptuales y  clarificadoras.

Todo tipo de clasificación se basa en observar alguna característica  de la estructura nubosa que determine el tipo de nube: forma, altura,  constitución, origen, etc. Cada característica tiene sus ventajas y  desventajas. Aunque aceptemos al final una determinada, podremos utilizar las  otras clasificaciones para complementarla.

Por su origen

Niveles de las nubes

Podemos clasificar las nubes según su origen. Existen nubes  que se forman debido a la presencia de los frentes, son las nubes frontales.

Las nubes orográficas son aquellas que están ligadas en su génesis a la orografía o accidentes del  terreno.

Las nubes convectivas serán aquellas que se forman por la convección o burbujeo atmosférico en los  días cálidos e inestables.

Estos tres grupos son los más importantes.

Por su movilidad

Atendiendo a la naturaleza de su desplazamiento tendremos  las nubes estáticas o cuasiestacionarias  y las nubes móviles.

Muchas nubes orográficas están ligadas al terreno y  permanecen fijas al obstáculo que las genera. La gran mayoría de las nubes son  de tipo móvil.

Por su naturaleza

Las nubes naturales y  artificiales. Las primeras se originan de forma natural. Las segundas se  forman por la acción directa o indirecta de los seres humanos (penachos de  humo, nubes asociadas a la contaminación, etc.).

Por el nivel  atmosférico que ocupan

Si consideramos que la troposfera está dividida en tres  niveles o capas a distinta altura tenemos una clasificación muy útil atendiendo  a la altura que, mayoritariamente, ocupa una nube. Así, las nubes próximas al  suelo y que llegan hasta los 2-3 km de altura son llamadas nubes bajas. Las que ocupan un nivel intermedio entre los 3 y 7 km,  serán las nubes medias. Las nubes altas son aquellas que ocupan  el nivel superior de la troposfera y pueden llegar hasta los 14 km de altura o  más. Las alturas de los niveles anteriores hay que considerarlas con cierta  “elasticidad”, sus valores son orientativos y dependen de la latitud donde nos  encontremos.

Siguiendo con nuestra línea clasificatoria por niveles  tenemos un caso especial, las nubes de  desarrollo vertical formadas por sistemas nubosos que se extienden desde  capas bajas a muy altas.

Por sus formas

A principios del siglo XIX se dieron los primeros pasos para  nombrarlas. En 1803 el científico inglés Luke Howard (1772-1864) presentó una  clasificación basada en sus formas más habituales.

Luke Howard llamó a las nubes abultadas, que aparecen  como amontonadas e hinchadas, Cumulus,  que significa montón. A las nubes en capas se las denominó Stratus que significa capa o manto. Las nubes en forma de mechón de  pelo las denominó Cirrus. A las  nubes cargadas de lluvia, las denominó Nimbus.

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