Se estudian los mecanismos para reparar daños y evitar la degradación de las playas y litorales gallegos

18/11/2014

Una de las consecuencias de la falta de planes de accesibilidad dio lugar a una densa red de senderos sobre los espacios dunares, por lo que la Guía busca compatibilizar la conservación con el uso de estos espacios

La Consellería de Medio Ambiente de la xunta de Galicia, se apoya en la Guía de Buenas Prácticas de intervención en las playas para proponer actuaciones que eviten lo derribe de paseos, que acaben por convertirse en un peligro de seguridad pública y una muestra más de feísmo paisajístico

La Xunta de Galicia y el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente acaban de mantener un encuentro en Santiago para analizar la posibilidad de llevar a cabo acciones conjuntas para reparar los daños que se registran en las playas y zonas dunares de Galicia, así como actuaciones que eviten la degradación del litoral costero de la Comunidad.

La conselleira de Medio Ambiente, Territorio e Infraestructuras, Ethel Vázquez, le trasladó al grupo de trabajo que la erosión costera es un problema que consigue al conjunto de la sociedad y que provoca cuantiosas pérdidas económicas, llevándose por delante el patrimonio cultura y natural de los ayuntamientos. Este grupo de trabajo reunido hoy en Santiago está integrado por la secretaria general de Ordenación del Territorio y Urbanismo, Encarnación Rivas, y por parte del Ministerio, el jefe de demarcación de espaldas, Rafael Eimil, junto con los jefes de Servicio de Costas y de Dominio Público de las tres provincias costeras de Galicia.

Destacó que la Consellería elaboró una Guía de Buenas prácticas de intervenciones en las playas y complejos dunares, en la que se recogen una serie de recomendaciones para evitar su degradación por la mala gestión de estos espacios naturales, principalmente, y por la acción e intensidad de los temporales que afectan cada vez con más frecuencia a la Comunidad gallega.

Destacó que este documento, que forma parte de la colección Paisaje Gallego, busca fijar unas pautas y normas desde las que superar los desajustes entre un aprovechamiento del litoral y los valores naturales y culturales que albergan nuestras costas y moldean nuestra sociedad.

Ambas administraciones reconocieron que en las últimas décadas, este límite tierra-mar sufrió presiones de diversa naturaleza que provocaron amenazas y disfunciones que comprometían sus valores ambientales y, por lo tanto, identitarios y culturales.

La actuación sobre los arenales problemática ambiental de origen humano es la principal causa de degradación y desaparición de los sistemas arenosos del litoral. Frente a las causas de índole natural, la indebida ocupación del litoral cuenta con la ventaja de que se pueden evitar y controlar; pero también puede impedir o comprometer la adaptación de playas y dunas a los cambios ambientales naturales.

Desde la Xunta señalaron que una de las consecuencias de la falta de planes de accesibilidad es densa red de senderos sobre los espacios dunares, que fragmentan y desestabilizan superficies vegetadas.

Los paseos marítimos se erigen cómo uno de los problemas para la estabilidad de los complejos sedimentarios. Algunos fueron realizados sobre los propios conjuntos dunares, ya degradados previamente, lo que supone que se utilice su función ambiental y su papel estabilizador de la playa. También se dan casos de ocupación de la parte de la playa alta, lo que aumenta la reflexión del oleaje y dando lugar la una erosión severa. Al mismo tiempo, la eliminación del área de reposo de la lugar a un estado de constante inestabilidad que puede hacer desaparecer la playa. Los representantes de la Consellería de Medio Ambiente señalaron que estos deterioros además de representar un feísmo paisajístico, constituye un problema de seguridad pública para los vecinos de estos ayuntamientos costeros.

En la Guía y Buenas Prácticas se incide en la necesidad de reorientar la presencia de la huella humana en los litorales arenosos mediante una actitud menos intervencionista, fundamentada en los análisis de cara  a su ordenación y protección; es decir, hay que hacer compatible a conservación con el uso, no se trata de prohibir o renunciar al uso de las playas, sino orientar y ordenar su ocupación y las actividades que en ellas se pueden desarrollar.

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